Por Lucky Wilbury
Zulu, tienes razón. Los viejitos viven del recuerdo.
En ese espíritu, tengo una lista de preguntas que sería justo que el resto de sapiens out there sepan. Mi tema es "Los 60´s y el rock scene", anécdotas veladas y la psyche de los conciertos en el Galaxy, Tiffany y otros que no me quedan claros.
Yo vivía a la vuelta de lo que ahora es el Colegio de Abogados de Lima. Tenemos amigos comunes. Varios. Por razones zeta, prefiero el anonimato (por ahora). Pero el proyecto en mi mesa envuelve definir el "espíritu" de aquellos tiempos. Pienso que es crucial para los que se quedaron en el limbo debido al exilio u otras razones.
No hay Basadre del rock de los 60´s y 70´s (por no mencionar otras décadas, porque considero que el material producido fue inferior en diferente niveles).
Estuve un viernes de marzo en un conocido local de barranco. Billy con su boina parecía un gurú… de dónde más que de California, para variar. Super relajado el hombre. Ni sudó. Old hat. Los Ventura, no se qué agua toman, pero se ven tan jóvenes. On the other hand, Bimbo estaba muy 60´s.
¿Cómo haríamos? Son más de 30 preguntas acerca de esos tiempos. ¿Te puedo mandar un Excel para que le hagas un update? ¿O aquí nomás?
Te dejo con el pensamiento de que hay que poner por escrito esa parte de la historia. No me parece completa. El que más se benefició fue aquel que estuvo ahí mismo por diversas razones, o porque tuvo que salir o porque se lo llevó el viento.
Peace!
Lucky Wilbury
Zulu:
Hola, Lucky Wilbury
Por el a noni mato, no te preocupes. Es interesante que alguien se suelte, y si para hacerlo necesita un poquito de misterio, es como sal y pimienta. Si así te sientes mejor, no hay problema.
Una vez escribió Cristian F. Borghello: "La privacidad es la parte más profunda de la vida de una persona, que comprende sus sentimientos, vida familiar o relaciones de amistad. […] Seamos conscientes de que en la era de la información la llave es el conocimiento y de que este conocimiento comienza con el control de la información de qué y quiénes somos".
Los viejos vivimos de nuestros recuerdos no porque sean lo único que nos queda, eso sería ser pesimistas, sino porque son bonitos y nos nutren el alma. Porque, como si fueramos árboles, nos fortalecemos principalmente de nuestras raíces, valiéndonos especialmente de una caliptra simbólica que hurga en la tierra de la historia de nuestra familia, en nuestras genealogías y aun en la conciencia remota de la humanidad. Porque nuestra seguridad se apoya en gran medida en aquello que creemos que somos, como individuos y como comunidad.
Pero no ten equivoques conmigo, porque aunque se me vea tranquilo y me desgaste por fuera, sigo sintiéndome tan joven y lúcido como lo era en la secundaria. Y mantengo la vista puesta en el futuro. No me canso de meditar en cosas interesantes y edificantes que mantienen permanentemente lublicadas las conexiones y funciones de mi repleto y -a la vez- espacioso cerebro, y de mi sangrante y cansado corazón.
Cada día procuro hacer un big bang en alguna zona de mi universo interior mediante provocarme pensamientos interesantes de los cuales sacar conclusiones semejantes a estrellas. Es muy entretenido. ¿Sabes? No sé aburrirme. Mantengo mi mente y corazón en constante expansión. El día que me muera, mi corazón seguirá latiendo, y mi mente, transmitiendo. ¡Y aquí estaré para que vuelvas a leerme una y otra vez cuando quieras visitar mi blog! (Lógicamente, un día ya no podré responder los comentarios que me envíen, jejeje.)
Bueno, respondiendo a tu pregunta, pienso que el espíritu de aquellos tiempos es similar al actual. La diferencia está en las personas que lo cultivan. Ha habido progreso y desarrollo en unos campos, pero decadencia y degeneración en otros. Desde el principio de los tiempos, esa ha sido una constante. Lamentablemente, como cera derretida ante el fuego, los jóvenes siempre han sido los más vulnerables. Suelen aprender a vivir la vida imitando modelos inadecuados, y después terminan mal.
Por ejemplo, un día, la mamá de un amigo me invitó a su casa. Ella vivía en uno de los pisos más altos de un lujoso departamento en la Av. El Golf, en San Isidro. Desde el ingreso del edificio, todo relucía como un palacio, y su departamento era tan grande que podías perderte con facilidad. Ella me contó una preocupación. Le dolía mucho llegar a la etapa postrera de su vida y ver cómo sus amados hijos estaba destruyéndose poco a poco.
Uno de ellos se había sumido en una depresión grave debido a que su hijo estaba en las drogas y ya no quería estudiar en la universidad; su hija adolescente acababa de quedar encinta de un malandrín que no tenía ninguna intención de vivir con ella; su esposa le había sacado la vuelta con un amigo del club; y él se había dedicado al trago hasta el punto de no retorno, descuidando sus dos prósperas empresas. "¿Para qué he vivido mi vida? -decía sufriendo en el alma-. Tenemos todo lo que alguien hubiera deseado tener. No son falta nada de nada. Mira mi casa. ¿De qué me sirve todo esto si terminaré viendo cómo mis hijos cavan una tumba con el dinero que su padre y yo les enseñamos a ganar?".
Por otro lado, es interesante que usaras la palabra exilio. ¿Podrías explicarme un poco a qué te refieres?
Por otro lado, lo que dijiste de Billy y de los Ventura, es en gran parte cierto. Los Mad’s son una leyenda, y como tales, también son objeto de habladuría que muchas veces no tiene soporte en la realidad. Musicalmente hablando, son muy profesionales. Con los años, Manolo ha madurado unas teorías musicales impresionantes, y como intérprete, la guitarra se ha convertido en casi una proyección de su cuerpo. Siéntate un rato a escuchar sus anécdotas y te sacará de cuadro con solo hablarte de su revolucionario manejo del compás y el ritmo, así como de sus interminables giras y conciertos por Europa, o de cómo llegó al punto de sufrir una emergencia que condujo a una cirugía en un tendón a fin de poder seguir tocando.
Y aunque concuerdo con lo que dijiste sobre los protagonistas de la historia, que se benefician más por estar presentes en el lugar de los hechos, honremos también a quienes hubieran preferido vivir en cualquier otra época a fin de evitar la intolerancia e incomprensión de quienes los forzaron a escribir epitafios tristes en su corazón. Y acepta, por favor, una advertencia, Lucky Wilbury: La historia nunca estará completa porque siempre habrá algún vacío, algún personaje o resquicio doloroso olvidado, o alguien que prefirió enterrar su pasado.
De modo que, si tienes una lista de preguntas, respuestas para algunas de las cuales crees que tal vez tenga un comentario, no problem. Pégala aquí y le daré atención.
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Lucky Wilbury dice:
Greetings, Zulu!
No nos conocimos, o tal ves sí. Uno estaba muy purple haze en esos días para analizar el presente. Pero estuvimos en los mismos sitios a la misma hora. La rueda da vueltas, indeed.
Como dices, uno eventualmente llega al pasto. Hace unos días, me enteré de que Melcochita tocó percussion en Jews Caboose. Wow, man! Eso fue progresivo.
En febrero, vi a Magnet con un bandón de nosecuántos músicos tocando huaynos en el mismísimo lugar (punto norte) donde jugábamos fútbol los domingos: La Huaca Juliana. Karma es. Ver a JP fue la monda. La rueda da vueltas, indeed.
Unos comentarios antes de ir a part-deux.
Evidencia apunta a que estás en el Dharma de la luz. No sé más que eso. El otro punto es que los pecados de los padres... no se heredan. Te dejo ese ladrillo man.
Tienes razón. Manolo era el Jeff Beck de Lince. Confirmado por Stagnaro. Ves. No quiero soltar nombres. Guitarra es mi refugio. Siempre lo fue.
Notable la metáfora de caliptra. Me la robo, e ilumino a los usual suspects.
Hablé del exilio porque se fue parte de la cream rica de Lima (musicalmente).
Como matar a los first borned de la camada de los 50´s. Hay muchos afuera, Zulu! Se quedaron con la película medio terminada. El viento se los llevó. Hay que ayudarlos.
Peace
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